• Operamos en modo manual, todo el proceso es llevado a cabo y supervisado por fotógrafo profesional, con seguimiento riguroso de las especificaciones establecidas por las autoridades.
• La corrección de fotografías conlleva una serie de decisiones que pueden diferir según las preferencias individuales y las características de la imagen en cuestión. Si bien la inteligencia artificial puede realizar ciertos ajustes de manera automática, resulta complicado para ella captar las sutilezas inherentes a cada fotografía y a cada persona.
• La corrección de una imagen puede demandar una comprensión profunda del contenido visual, incluyendo aspectos como la iluminación, lo cual puede ser un desafío para una máquina que carece de la percepción visual y emocional que posee un ser humano.
• Aunque la inteligencia artificial es capaz de realizar ajustes generales, no siempre logra captar el conjunto de decisiones sutiles y fundamentadas que un experto puede aplicar a una fotografía.
• Limitación en la capacidad de corrección detallada: en ciertas ocasiones, la edición fotográfica demanda un ajuste minucioso de los detalles, como la corrección de imperfecciones específicas, incluyendo la tonalidad de la piel.
• Al operar en modo manual, ejercemos un control total sobre nuestras tareas, lo que nos permite garantizar la más alta calidad en nuestros resultados.